El mes de septiembre fue especialmente movido. En total fueron trece incidentes y un accidente (Un B737 de Ryanair en Palma de Mallorca), siendo los más habituales el fallo de un motor (tres casos), fallo o pérdida de presurización (tres) y fallos en los sistemas hidráulicos (dos).
1 de septiembre:
Un A320-200 de Iberia Express (EC-FLP) realizaba el vuelo Madrid - Vigo cuando la tripulación detuvo el ascenso a nivel 130 al detectar un fallo en el motor izquierdo. El avión regresó a Madrid y aterrizó en la pista 33L sin consecuencias.
Ese mismo día, un A320-200 de Vueling (EC-HTD) que había despegado de La Coruña rumbo a Amsterdam (Países Bajos) decidió regresar a La Coruña tras alcanzar el nivel de vuelo 280 para aterrizar en la pista 21. El motivo fue la alarma dada por la tripulación de cabina, que había visto caer un cuchillo del equipaje de un pasajero. Quienes contactaron con el pasajero pudieron advertir que no parecía representar ningún peligro, por lo que el avión emprendió nuevamente el vuelo más tarde. No obstante, AENA decidió investigar el motivo por el que el cuchillo no fue detectado en el control de seguridad.
2 de septiembre:
El vuelo de Ryanair entre Valencia y Santiago de Compostela que operaba un B737-800 (EI-EBS) registró problemas de presurización que obligaron a la tripulación a detener el ascenso en 6.000 pies y regresar al aeropuerto de origen, para aterrizar en la pista 12. El pasaje fue recolocado en otro B737-800 de la compañía (EI-EKK).
7 de septiembre:
Un B737-800 de Ryanair (EI-EKV) que había despegado de Madrid y se dirigía a Gran Canaria se encontraba ascendiendo a nivel 210 cuando se detectó problemas en la presurización de la cabina; debido a ello, la tripulación inició un descenso de emergencia, situándose en nivel 100 tres minutos después. El avión aterrizó sin problemas en la pista 33L de Madrid y el pasaje embarcó en otro B737-800 (EI-DCN). El 21 de septiembre la CIAIAC anunció el inicio de una investigación para esclarecer por qué el avión continuó su ascenso en condiciones deficientes de presurización.
10 de septiembre:
El A320-200 de TAP (CS-TNK) que realizaba la ruta entre Lisboa (Portugal) y Roma-Fuimicino (Italia) se encontraba en sobrevuelo a nivel 380 y a 90 millas al sur de Madrid cuando la tripulación detectó humo en la cabina. Por este motivo, se decidió el desvío a Madrid, donde la aeronave aterrizó en la pista 33R; TAP rehusó fletar otro avión y recolocó a los pasajeros en vuelos de otras compañías. Tras una inspección se encontró un cable eléctrico chamuscado.
13 de septiembre:
Un B737-800 de Ryanair (EI-EMR) que había despegado de Dusseldorf (Alemania) se encontraba aproximándose a la pista 24L de Palma de Mallorca cuando el avión encontró turbulencias severas, ocasionando heridas de poca consideración a dos tripulantes de cabina y a un pasajero. Debido al registro de daños personales este hecho se catalogó como accidente.
15 de septiembre:
El vuelo de Ryanair entre Bristol (Inglaterra) y Reus, operado con un B737-800 (EI-ENC), se encontraba sobrevolando Barcelona a nivel 370 cuando la tripulación detectó problemas en un motor, decidiendo desviarse a Barcelona para aterrizar en la pista 25R. El pasaje fue trasladado a Reus en autobús.
16 de septiembre:
Un B737-800 de Air Europa (EC-JHK) procedente de Lanzarote se encontraba a 80 millas de Bilbao, aeropuerto de destino, cuando la tripulación detectó problemas con un motor. Tras apagar el motor, el avión se desvió a Madrid, aterrizando sin consecuencias en la pista 18R. La compañía informó posteriormente que el avión viajaba con el sistema anti-hielo inoperativo y que, pese a que la previsión meteorológica parecía favorable, se decidió el desvío por precaución. Los pasajeros fueron trasladados en otro B737-800 (EC-KCG) hasta Bilbao sin más novedades.
19 de septiembre:
Un A320-200 de Vueling (EC-KHN) que efectuaba la ruta Barcelona - Bruselas se encontraba abandonando el nivel 230 en ascenso cuando la tripulación declaró PAN y requirió regresar a Barcelona, explicando que se había sentido un golpe muy fuerte y que el avión se había movido notablemente. Pese a la existencia de fuertes vibraciones y llamas en el motor izquierdo, no se llegó a una conclusión cierta sobre la causa del suceso. El avión aterrizó sin más problemas en la pista 25R de Barcelona.
Ese mismo día un Embraer 190 de Air Europa (EC-KYP) procedente de Lisboa (Portugal) frustró la aproximación a la pista 32L de Madrid al detectar problemas en los flaps a unos 1.200 pies sobre el suelo. En una segunda aproximación la tripulación extendió los flaps hasta el nivel que pudo y aterrizó sin más consecuencias.
20 de septiembre:
Un A319-100 de Iberia (EC-KUB) en ruta de Madrid a Zurich (Suiza) se encontraba sobrevolando los Pirineos a nivel 340 cuando el avión registró una pérdida de presurización de la cabina. La tripulación efectuó un descenso de emergencia para alcanzar nivel 120 y desviarse a Barcelona, donde aterrizó en la pista 25R.
22 de septiembre:
Vueling operaba un vuelo de Barcelona a Santiago de Compostela cuando el A320-200 (EC-ICS), que se encontraba en el ascenso inicial, impactó contra un grupo de patos. Debido a ello, uno de los motores comenzó a vibrar excesivamente, por lo que la tripulación descendió a 3.000 pies y procedió a regresar a Barcelona y para acabar aterrizando en la pista 25R del aeropuerto. El avión fue reemplazado por otro A320-200 (EC-LAA).
28 de septiembre:
Un Airbus 321-200 de Iberia (EC-ILP) que había despegado de Gran Canaria registró un fallo hidráulico durante el ascenso. La tripulación detuvo el ascenso a nivel 240 y regresó a Gran Canaria para tomar tierra en la pista 03L. Los pasajeros embarcaron en el siguiente vuelo, operado por un A340-300 en lugar del A321-200 habitual para poder acomodar el pasaje excedente.
29 de septiembre:
Un A320-200 de Vueling (EC-KRH) que cubría la ruta Valencia - Bruselas se encontraba a nivel 360 sobre Barcelona cuando la tripulación detectó problemas hidráulicos. Después de 30 minutos, el avión tomó tierra en la pista 25R de El prat. Otro A320-200 de reemplazo (EC-LQJ) sustituyó al avión afectado.
Fuente: The Aviation Herald.
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